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Rigoberto Martínez Escárcega
Según reporta el mismo Banco Mundial, al que no se le pueden adjudicar tendencias de izquierda, en el México del nuevo milenio dos terceras partes de la población viven en condiciones de pobreza. El mimo Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) reporta que más de la mitad de la población, aproximadamente 50 millones de mexicanos, se encuentra debajo del límite de la pobreza: 30 millones viven con 30 pesos diarios; 10 millones sobreviven con 22 pesos diarios; y otros 10 millones se mantienen de pie con apenas 12 pesos diarios. Así pues, los datos de la pobreza en México son alarmantes; cheque usted: el 20% de los mexicanos más ricos concentran el 52.7% de la riqueza del país, mientras que más del 50% de la población vive en la extrema pobreza.
Entre 1977 y el 2006, el salario mínimo mexicano se depreció más del 75%, lo cual representa una de las caídas más brutales de poder adquisitivo en el mundo. Si se considera que en México en el 2007 el salario mínimo general es de 48.88 pesos, representa aproximadamente 0.51 dólares por hora. En Alemania el mínimo es 21.11 veces mayor, en Japón 15.67 veces mayor, en Estados Unidos 11.39 veces más, y en Brasil 2.83 más que en México.
Hace 20 años con el dinero de un salario mínimo diario se podían pagar 27 kilos de tortillas, mientras que el 2007 apenas alcanza para 7 kilos. Para regresar el nivel salarial de 1977, se necesitaría que el salario mínimo general subiera por lo menos a 250 pesos diarios.
Mientras la mitad de la población en México subsiste con menos de un salario mínimo, los salarios de los funcionarios rebasan el límite de la desvergüenza. El presidente Fox ganaba 232 mil 431.20 pesos al mes (57% más que su antecesor), más gastos de comunicación, vestuarios y demás que representan varios millones de pesos mensuales. Un secretario de Estado cualquiera gana alrededor de 222 mil al mes, más prestaciones millonarias. El salario del presidente de la Suprema Corte es de 152 mil 142 pesos mensuales, pero sus ingresos netos alcanzan cuando menos 514 mil 992 pesos al mes. El funcionario mejor pagado de la federación es el presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con 4.5 millones de pesos anuales (a ver si se va entendiendo su humillante papel en el fraude electoral del 2006). Las remuneraciones netas de mil 766 funcionarios públicos ascienden a 2 mil 264.3 millones de pesos al año. ¿Diga usted si estos salarios no son una verdadera ofensa y una provocación pública, en un país terriblemente golpeado por la pobreza?
Ahora bien, el promedio de una pensión del ISSSTE es de 5 mil pesos mensuales, por lo que es en sí mismo un ingreso raquítico que no permite un nivel de vida decorosa. Con la nueva ley contra el ISSSTE, la pensión bajará hasta 2 mil pesos mensuales, lo que provocará de forma inmediata la pauperización de la clase trabajadora en México. Estamos ante la consumación de una verdadera infamia social.
Se debe luchar por que el Estado no sólo otorgue en promedio una pensión de 5 mil pesos mensuales a los trabajadores de ISSSTE, sino que le garantice una pensión similar a toda persona mayor de sesenta años de edad en México, de forma independiente a su condición laboral.