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Rigoberto Martínez Escárcega
En el año 2000, miles de personas votaron por Vicente Fox, pensando que dejarían atrás un pasado de gobiernos priístas, que dieron forma a un régimen político corrupto y autoritario. Cuál sería su sorpresa que en el sexenio de Fox no sólo no se combatió la corrupción, sino que se fomentó a manos llenas, iniciando un milenio de nuevos atracos políticos entre los que destacan el fraude electoral que impuso al espurio Felipe Calderón Hinojosa, la represión a los habitantes de San Salvador Atenco y el encarcelamiento violento de los líderes del movimiento de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca.
Los atracos financieros no se quedaron atrás. Van algunos ejemplos para documentar el optimismo.
El Financial Times documentó el desvío de más de 200 millones de pesos de la Lotería Nacional al programa “Transforma México”, la plataforma presidencial de Martha Sahagún de Fox.
Manuel y Jorge Alberto Bribiesca, hijos de Martha Sahagún, fueron acusados, entre otras cosas, de un fraude de cerca de mil 175 millones de pesos.
Carmen Segura fue acusada de desviar unos 321 millones de pesos del Fondo de Desastres Naturales a la frustrada campaña de Creel a la presidencia.
La Auditoria Superior de la Federación (ASF) determinó que en la cuenta pública de 2004 hubo irregularidades por 33 mil 157 millones de pesos, de los cuales 26 mil 704 millones pertenecen a las irregularidades del ex presidente Vicente Fox Quezada.
Para la cuenta pública de 2005, la Auditoria Superior de la Federación encontró anomalías por 26 mil millones de pesos más lo que se pudo tapar.
Sólo en dos años del gobierno de Fox se registran irregularidades de más de 59 mil millones de pesos. Y, todavía, el gobierno en contubernio con los líderes charros del SNTE y la FSTSE tiene el cinismo y la desvergüenza de argumentar que los recursos financieros que el gobierno destina anualmente al pago de más de medio millón de pensiones del ISSSTE ponen en peligro el crecimiento económico de México.