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El atraco de la nueva ley contra el ISSSTE y los cuarenta ladrones

Rigoberto Martínez Escárcega

 

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El rescate bancario o mejor dicho, el atraco del siglo: primera parte

¿Se acuerda usted que López Portillo nacionalizó la banca en 1982? Entonces los banqueros pegaron el grito en el cielo, y dijeron que eso era lo peor que le podía pasar al país. Luego Miguel de la Madrid empezó a implementar en México el modelo económico neoliberal, con lo cual permitió que se formaran casas de bolsa, donde los señores del dinero podían especular a sus anchas. Más adelante durante la presidencia del tan recordado Salinas de Gortari, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Pedro Aspe Armella, anunció que había varios elementos para la privatización de la banca, entre los cuales se destacan: hacer un sistema financiero eficiente y competitivo, evitar que el dinero se concentre en una cuantas manos, que los bancos sean sanos y estén manejados por gente capaz y con calidad moral, que la banca sea controlada por mexicanos y, que hubiera prácticas financieras y bancarias sanas.

A pesar del eufemismo del señor Aspe, el gobierno le vendió la mayoría de los bancos mexicanos a dueños de casa de bolsa, o a sus socios, que estaban acostumbrados a especular y a ganar dinero rápido y en grandes cantidades, con negocios riesgosos y no siempre limpios. Los banqueros mexicanos estaban haciendo sus transacciones de alto riesgo y muchas ganancias, cuando llegaron los famosos errores de diciembre de 1994. A partir de la devaluación estrepitosa del peso, los intereses que los bancos les cobraban a sus clientes, subieron del 35% hasta 170%, de modo que a fines de 1995, siete de cada diez deudores no podían pagar sus cuentas. Por ley, el Banco de México y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público deberían de haber controlado la subida de las tasas de interés, pero no lo hicieron. Dejaron que los banqueros renegociaran deuda por deuda, cobrándole a sus deudores intereses sobre los intereses, lo que es ilegal en casi todo el mundo. En plena crisis los bancos les sacaron a sus clientes más de 15 mil millones de dólares.

El gobierno decide crear un Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA), con el cual le metió a la banca privada casi 20 mil millones de dólares. Por medio de diferentes programas el gobierno fue metiendo dinero banco por banco. Primero le invirtió muchos millones a Banca Unión (su dueño Cabal Peniche, hoy es prófugo de la justicia, acusado de fraude), luego le destinó muchísimos millones a Banpaís (su dueño Angel Rodríguez alias “el divino”, hoy está acusado de fraude), posteriormente, el gobierno vio que todos los bancos necesitaban solvencia, y les fue dando millones y millones de pesos. Así es como FOBAPROA se convirtió en la institución por medio de la cual el gobierno financió a los bancos con recursos públicos. Como quien no quiere la cosa, el gobierno le ha metido a la banca privada más de cinco veces de lo que recibió por ella al venderla en 1992.

Pero los verdaderos deudores de la banca, jamás fueron ni serán beneficiados por el mentado fondo de protección al ahorro. “De los 440 000 carteras vencidas en poder del FOBAPROA, son pocas las otorgadas a banqueros o a sus socios, sólo 604, pero concentran cerca de 70% de los 580 000 millones de pesos de los que está conformado el dicho fondo.” Además como el gobierno sigue comprando deuda a los bancos, esos 580 mil millones de pesos, para principios de 1998 se convirtieron en 600 mil millones de pesos, y para el 2005 ya sumaban 733 mil millones de pesos, que equivale a más del 15% de lo que produce todo el país en un año.

Sin embargo lo verdaderamente inaudito es que este desfalco propinado al pueblo de México por el gobierno de Ernesto Zedillo, se convirtiera formalmente en deuda pública a través del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) ¿Cómo es posible que los mexicanos paguemos más de 700 mil millones de pesos a los banqueros deshonestos?

Según informes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en el mes de diciembre del 2005, el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), tenía una deuda neta de 733 mil millones de pesos, con cuatro instituciones bancarias: Banamex, Bancomer, Banorte y HSBC, de las cuales tres fueron vendidas al capital extranjero luego del rescate financiero que sufrieron por parte del gobierno de Ernesto Zedillo. Conclusión obvia: los únicos beneficiados de este atraco al pueblo de México fueron los grandes capitalistas transnacionales.

Revista Proceso, No. 1125, 24 de mayo de 1998, p. 7.

Con información del periódico La Jornada, 9 de marzo de 2005.

Con información del periódico La Jornada, 10 de febrero de 2006.

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