Fundación McLaren
 
 

 

Portada | La fundación | Peter McLaren | Paulo Freire | "Che" Guevara | Pedagogía crítica a debate | Contacto

 El charrismo sindical a propósito de la dignidad magisterial

Rigoberto Martínez Escárcega

 

<< Página 1 Viene de la página 2. Anterior | Siguiente

El surgimiento de la dignidad magisterial

En el mes de abril de 1958 el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) sale de nuevo a las calles. Ya en 1956 el Frente Sindical Magisterial encabezado por Othón Salazar había organizado la lucha de la sección novena del SNTE por mejoras salariales. Contagiados por la lucha de otros sindicatos, telegrafistas, ferrocarrileros y médicos, y en pleno periodo electoral, los maestros de primaria emplazan a la Secretaría de Educación Pública con el 14 por ciento de aumento salarial o huelga. Los maestros del SNTE, y sobre todo, los de primaria, tenían razones para estar inconformes. Veinte años antes se habían entregado al ideario cardenista, más que sus seguidores habían sido sus artesanos. Los maestros descalzos, los desorejados esperaron en vano la continuación del cardenismo. El sistema de educación pública se deterioraba de forma estrepitosa. El gobierno de Ruiz Cortines había congelado el salario, y sólo se había abocado a pedir compresión y paciencia a un magisterio abnegado que día a día engrosaba los índices de pauperización y de pobreza nacional.

El 12 de abril de 1958 se desbordó el descontento: los maestros de primaria invaden el Zócalo. En los quince años anteriores, todos los intentos de poner pie en el Zócalo para manifestar alguna oposición habían sido apagados de forma violenta. El Zócalo era patio privado del presidente. Ahí sólo se iba a agradecer y a rendir pleitesía al poder gubernamental. La respuesta de las autoridades no se hizo esperar: varios muertos y decenas de heridos. Lejos de disolver el movimiento, la política de intolerancia lo extiende y le da un nuevo sesgo. El 19 de abril el MRM organiza una marcha desde el monumento a la revolución hasta el Zócalo: ahora ya no sólo se exige un aumento salarial, sino castigo a las autoridades culpables. El mismo día, los maestros agrupados en la sección novena resuelven suspender labores. Los dirigentes del MRM desconocen a los líderes sindicales y entregan el pliego petitorio a la SEP. La Secretaría intenta evadir el conflicto y cerrar las puertas. La respuesta es una provocación: “la solución del problema magisterial tendrá que hacerse por conducto del sindicato, pues no se puede ni se debe tratar de resolver los problemas con movimientos que no estén legalmente reconocidos”.

La evasión de las autoridades no desalienta a los maestros: el 30 de abril, el MRM decide ocupar los patios de la SEP, hasta no ver la resolución del conflicto. La ocupación de la SEP por los othonistas se convierte en un festín popular: durante casi un mes, más de 1500 maestros permanecen a torta y manta, realizando dos mítines diarios en los patios del edificio de las calles de Argentina y González Obregón.

Los maestros exigían el cese de la violencia, imponían de facto el derecho de huelga y emplazaban al gobierno en sus propios recintos.

La ocupación de la SEP encendió pasiones nada ocultas: la CANACINTRA exigía “control de la situación al costo que sea”; la Asociación de Banqueros pedía “limpieza total de rojos y comunistas de nuestras sacras escuelas”; empresarios regiomontanos pedían “estado de sitio”. La posición de la iniciativa privada era unánime: desalojo por la fuerza.

La indecisión del gobierno provocada por la campaña electoral, dio solución al conflicto.

El 7 de septiembre el MRM se proponía realizar una manifestación para exigir el reconocimiento de la nueva dirigencia sindical y apoyar las demandas de los ferrocarrileros. Pero como el presidente advirtiera en su último informe de gobierno una vez electo el nuevo presidente de la república, no toleraría más alteración al orden, en lugar de la manifestación organizaron un mitin, el cual fue reprimido de forma violenta. Antes de la realización del mitin Othón Salazar y los dirigentes principales fueron aprehendidos y torturados. El surgimiento de la lucha magisterial fue sofocado a lodo y sangre. Las bayonetas y el charrismo se impusieron a la razón y a la justicia.

Para controlar la inconformidad social, el gobierno aumentó el sueldo a los ferrocarrileros, electricistas, maestros, petroleros; extendió la educación primaria, creó la comisión nacional de libros de texto gratuitos, la antigua dirección de pensiones fue transformada en el ISSSTE, se nacionalizó la industria eléctrica, se integró la comisión nacional de salarios mínimos. Todo en menos de un año. Indudablemente la muerte de cientos de compañeros a manos de un régimen autoritario y corrupto, no fue en vano.

Anterior - 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - Siguiente

 

 


Portada
| La fundación | Peter McLaren | Paulo Freire | "Che" Guevara | Pedagogía crítica a debate | Contacto