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Portada | La fundación | Peter McLaren | Paulo Freire | "Che" Guevara | Pedagogía crítica a debate | Contacto Profesor Jesús Ruiz Barraza, Rector de la Universidad de Tijuana; Dr. Peter McLaren, invitado de honor a esta ceremonia; distinguidos miembros del presidium; estimados estudiantes; hombres y mujeres del posgrado en educación de la Universidad de Tijuana; respetable concurrencia:
Hoy nos reunimos en un acto solemne en presencia de las autoridades educativas de nuestra institución y la respetable y honorable presencia del Dr. Peter McLaren y su señora esposa Jenny, además de nuestros caros amigos y colegas de nuestra universidad y de la universidad de California, para iniciar formalmente los trabajos académicos de la Fundación McLaren de Pedagogía Crítica.
La idea inicial surgió de un grupo breve de profesores y alumnos, y fue la de formar una asociación académica que proyectara por diversos medios el producto de nuestros esfuerzos intelectuales, que abriera un espacio para establecer comunicación entre los propios académicos de la Universidad de Tijuana, alumnos y profesores, con las comunidades académicas de otras universidades de nuestro país y del extranjero; que construyera una red para retroalimentar de manera permanente las inquietudes heurísticas sobre los problemas de la educación que surgen de la contradicción entre una praxis social cada vez más compleja y una teoría que no termina de explicarnos los problemas a que nos enfrenta la realidad.
Esta idea inicial se fue complementando con la identidad intelectual respecto de la teoría y el método para examinar la realidad.
La coincidencia inevitable fue la Pedagogía Crítica ; pero no en su connotación esquemática o meramente técnica sino en su profunda esencia transformadora y en su ontología sustentada en rescatar las grandes potencialidades que tiene la educación para formar individuos de pensamiento analítico, resistentes a la manipulación ideológica y política, portadores de un compromiso permanente con la verdad y contra la injusticia social que padecen nuestros pueblos. Desde luego que esta coincidencia no es frecuente que se de entre intelectuales, y más aún no es bien vista por los diletantti que hacen del saber un mero ornamento para lucirlo en ocasiones especiales.
Los grandes hombres que ha producido la humanidad en el campo de la intelectualidad han sido grandes precisamente porque a su gran sabiduría han sumado una gran sensibilidad para preocuparse por los problemas sociales que afectan a la mayoría de la población y a ello una actitud consecuente para encabezar la rebelión contra la injusticia. Dicho en términos más claros, son grandes porque han puesto su valioso potencial intelectual al servicio de las causas más justas de la humanidad.
Podemos decir que este es el valor que le da el prestigio a Antonio Gramsci en Italia, a Luis Althusser en Francia, a Bertold Brecht, a Rosa Luxemburgo y Carlos Marx en Alemania, al Che ciudadano de América, a José Martí en Cuba, a Benito Juárez y Lombardo Toledano en México, a Paulo Freire en Brasil y a Peter McLaren en los Estados Unidos y Canadá . El ejemplo de estos personajes inspira a los promotores que estamos creando hoy la Fundación McLaren de Pedagogía Crítica.
Nos proponemos examinar, analizar, discutir y producir documentos sobre los problemas de la educación nacional sobre la base de considerar a la escuela en su más amplia connotación sociopolítica. Porque partimos de la premisa de que la escuela es un espacio que se da en un contexto determinado no sólo por el momento histórico en el cual ocurre el hecho educativo, sino por los intereses de las clases sociales que establecen su hegemonía en ese preciso momento histórico. La escuela supuestamente neutral, pero que induce al individualismo insolidario y convierte a los profesores en promotores de la formación de individuos ajenos a la realidad que les rodea, insensibles ante las injusticias y, como dice Henry Giroux, cercanos al cinismo. ¿Es esa la tarea que debemos cumplir en la escuela, aduciendo que el tratamiento de las injusticias sociales por ésta es una actividad ideológica y política que la escuela no debe abordar?
Nosotros desde la Fundación McLaren de Pedagogía Critica decimos que no, que la escuela es una entidad mediada por la política y la ideología. Que la escuela aséptica y neutral no existe ni ha existido jamás. Sobre todo porque la cultura que se transmite en la escuela lleva siempre una intencionalidad y esta es la de la clase en el poder.
Ya Luis Althusser nos lego la cátedra brillante sobre los aparatos ideológicos del estado. Ya Samuel Bowles y Herbert Gintis nos demostraron en su estudio científico la falsedad de las tesis sostenidas por los estructural-funcionalistas encabezados por Parsons, o por la teoría del capital humano de Schultz, quienes le dan a la escuela el papel legitimador de las diferencias sociales. Ya Pierre Bordieu nos ha proporcionado las herramientas de su tesis sobre el papel de la escuela como reproductora de las relaciones de dominación capitalista. Y ahora lo vemos con mayor claridad cuando es precisamente en nuestro país cuando se quiere convertir a la escuela en el paradigma de la institución al servicio de las clases mas conservadoras y a una visión de la realidad histórica que pretende minar las bases mismas de nuestra identidad al borrar de la historia patria que se impartan en la escuela secundaria los orígenes reales de nuestra mexicanidad.
Cada vez más en México se profundiza el proceso de privatización de la educación pública nacional. No cabe duda alguna que al restringir el presupuesto en educación y avanzar en el proceso de privatización de la misma se está construyendo el execrable edificio del darwinismo social pues con esa estrategia excluyente sólo quienes tienen suficientes recursos económicos pueden acceder a la escuela. El darwinismo escolar se presenta en la brecha discriminatoria de las oportunidades de una clase y otra de ingresar al sistema educativo.
Es incuestionable verdad que en una sociedad en la que la cultura académica transmitida en la escuela constituye un factor de distinción social, el sistema educativo formal cumple la función de filtro selectivo y sobre todo de legitimación de las diferencias. Hoy en México para las clases económicas de bajos recursos es mucho más difícil superar dicho filtro y poder acceder a niveles superiores de educación.
Insistimos en la tesis probada mil veces de que jamás ha ocurrido que la cultura transmitida en la escuela sea neutra, siempre es la cultura de las clases dominantes, y cuando hablamos de cultura no nos referimos exclusivamente a los contenidos, sino también a las reglas de mando y control en la escuela y fuera de ella, quién decide el ritmo de las cosas que deben hacerse y con qué procedimientos hacerlas así como quién aplica los criterios de selectividad para definir lo que está bien y lo que está mal. Es en la escuela donde vía currículum oculto se inculca a los estudiantes quiénes son los decididores y quienes deben atender indicaciones y obedecer.
Por eso, nos inspira el pensamiento liberador de Paulo Freire, quien fuera distinguido amigo personal del Dr. Peter McLaren, quien siempre sostuvo que la función principal de la educación es hacer personas libres y autónomas, capaces de analizar la realidad que les rodea, participando en ella y transformándola.
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