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Peter McLaren
Nathalia Jaramillo
En esta sección intentamos situar la pedagogía crítica revolucionaria desde la óptica Marxista-Hegeliana, centrada en la filosofía de la práctica. Desempeñar nuestra acción revolucionaria críticamente implica revisar de nuevo la relación dialéctica entre teoría y práctica. Lo importante son las ideas de cambio social que se dan a la luz de movimientos y luchas espontáneas, y aquellos desarrollados en la teoría y puestas a disposición de la gente. Raya Dunayevskaya (1973; 1978; 2000; 2002) ha replanteado las relaciones de Marx a la dialéctica Hegeliana de manera profunda, y en particular, el concepto de Hegel del movimiento mismo de la Idea con lo cual Marx argumentó la necesidad de superar la realidad objetiva sobre el pensamiento. Dunayevskaya señala cómo Marx fue capaz de situar al sujeto de la historia pensante, viviente y sintiente en el centro de la dialéctica Hegeliana.
Ella también puntualizó que lo que para Hegel es el conocimiento Absoluto (el reino de la trascendencia lograda), Marx lo refiere como la nueva sociedad. Mientras la propia referencia de Hegel sobre el absoluto totalizador es admirada por Marx, sin embargo en gran medida modificado por él. Para Marx, el conocimiento Absoluto (o el automovimiento de pensamiento puro), no absorbía la realidad objetiva o los objetos del pensamiento, pero proveía de una forma mediante la cual la realidad objetiva podría trascenderse. Al reincorporar al sujeto humano en la dialéctica, y al definir al sujeto como un ser corporal (en vez de pensamiento puro o autoconciencia abstracta), Marx asigna el automovimiento de la subjetividad de Hegel como un acto de trascendencia y lo transforma en un humanismo crítico. En su replanteamiento de la relación de Marx a la dialéctica Hegeliana, Dunayevskaya se separa de Derrida, Adorno, Marcuse, Habermas, Negri, Deleuze, Meszaros, y otros.
Ella le ha dado a la negación absoluta una nueva importancia, vinculándola no solamente con la negación de las realidad políticas y económica actuales, sino también al desarrollar nuevas relaciones humanas. La segunda negación constituye el extraer lo positivo dentro de lo negativo y la expresión del deseo del oprimido para la libertad. La segunda negación es intrínseca al sujeto humano como un ser actuante; es la que le da dirección y coherencia a la acción revolucionaria como praxis. En resumen, el trabajo alineado puede ser desafiado por el trabajo libremente asociado y concretar la sensibilidad humana. La respuesta está en visualizar un futuro no capitalista que puede ser alcanzado, como Hudis (2000) apunta, después Dunayevskaya, mediante el automovimiento subjetivo a través de la negación absoluta de modo que una nueva relación entre la teoría y la práctica puedan unirnos al logro de la libertad.
Desde luego que Marx rechaza la idealización de Hegel y la deshumanización de automovimiento por la doble negación porque esto deja intacta la alineación en el mundo de las relaciones del capital laboral. Marx ve esta negación absoluta como movimiento objetivo y la fuerza creativa de la historia. La negación absoluta en este caso se convierte en un rasgo constitutivo de una revolución social autocrítica que, en su momento, forma la base de revolución permanente. Peter Hudis (2000) añade un número de preguntas difíciles en lo que concierne al desarrollo de un proyecto que se mueve más allá del control del proceso de trabajo. Es un proyecto que está dirigido a abolir el capital mismo a través de la creación del trabajo libremente asociado: la creación de un universo social no paralelo al universo social de capital (cuya sustancia es el valor) es el desafío aquí.
La forma que tomará esta sociedad es la que ha sido suprimida dentro del universo social del capital: el socialismo, una sociedad basada no sobre el valor sino sobre el cumplimiento de las necesidades humanas. Para Dunayevskaya (2002), la negación absoluta implica más que la lucha económica y liberación de la humanidad de la sociedad de clases. Esto es necesariamente una lucha política y revolucionaria y no sólo una lucha económica. Esta idea particular es lo que, para mí, señala el poder fecundador del Humanismo marxista de Dunayevskaya -el reconocimiento de que Marx no habla de relaciones de clase únicamente, sino de relaciones humanas. Las corrientes domesticas de pedagogía crítica se preocupan demasiado por la fabricación de cambios dentro de la sociedad civil o de la esfera pública burguesa donde reducen a los estudiantes a pruebas y su comportamiento es codificado en relación con normas cívicas.
Marx nos lleva más allá de este tipo de materialismo que falla en comprender la naturaleza del sentido humano y considera al ser humano como una estadística o como un modo de comportamiento promedio. Necesitamos movernos hacia una nueva humanidad social. Esto nos lleva más allá de la sociedad civil. Necesitamos trabajar por el objetivo de convertirnos en productores asociados, trabajadores bajo condiciones que les significarán un avance a la naturaleza humana, donde la medida de riqueza no es el tiempo de trabajo, sino la solidaridad, creatividad, y el desarrollo pleno de las capacidades humanas. Esto solamente puede ocurrir fuera del universo social de capital.
Condenada a la extinción en los años 1950, la teoría Marxista es hoy necesaria más que en cualquier momento en la historia humana. La nueva sociedad de Marx basada en el ser más que en el tener, creando más que controlando, relacionándose mas que dominando, no surgirá de la negación infinita, ni actividades espontáneas de la multitud, pero, como Hudis (2003; 2003a) lo señala, requerirán una articulación de una visión positiva de lo nuevo, una visión que compita como una futura alternativa al capitalismo. Esto sugiere el tomar en serio la noción de praxis, y el reconocer que la teoría es más que la trayectoria de ideas de los teóricos hacia las masas. También significa que al reconocer que estos movimientos de la práctica por las masas son también formas de teoría. Hudis (2003a) sostiene que "el movimiento de la teoría a la practica debe ser tan explícitamente arraigado en la dialéctica de negación absoluta como los movimientos espontáneos son arraigados en ella implícitamente."