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Rigoberto Martínez Escárcega
De las teorías del aprendizaje estudiadas, se desprenden modelos pedagógicos determinados.
Cuando el aprendizaje es visto como un simple cambio de conducta, como se desprende de los planteamientos hechos por las teorías ambientalistas, le subyace un modelo pedagógico heteroestracturalista, en donde el alumno es visto como un objeto, como un ser pasivo, receptivo, al que sólo hay que transmitirle conocimientos. En cambio, el conocimiento juega un papel activo. Se propicia un conocimiento memorista, verbalista y repetitivo, el cual es manipulado y controlado por el maestro. Para Louis Not (1987:13), el modelo heteroestructuralista “conduce a tratar al alumno como un objeto y a someter la situación educativa a la primacía del objeto que se dará a conocer.”
El modelo heteroestructuralista tiende a enseñar, instruir, formar. Se enseña una materia a los niños desconociendo sus intereses y necesidades, así como las características propias de su desarrollo intelectual. Se trata al niño como a un adulto pequeño. Se ve al niño como un recipiente vacío al que sólo hay que verterle información. Para este modelo el niño es malo por naturaleza y, en consecuencia, la educación debe encargarse de moldearlo para que logre ser un individuo productivo en la sociedad establecida. Así pues, la educación es la acción que el maestro ejerce sobre el niño, sujeta a control y susceptible de ser condicionada y reforzada estrictamente.
En contraposición al modelo heteroestructuralista se encuentra el modelo autoestructuralista, el cual da fundamento a las teorías cognoscitivistas, en donde el aprendizaje es visto como un reestructuración cognitiva elaborada por el sujeto al margen de la realidad circundante.
En el modelo autoestructuralista, el estudiante es el que ocupa el papel principal y el maestro y el conocimiento ocupan un papel subordinado. El estudiante es capaz de prescindir del maestro, ya que el solo es capaz de moldear su propia vida. El maestro ocupa un lugar estorboso en la educación. Al niño debe propiciársele un ambiente de completa libertad, en contacto directo con el objeto de conocimiento y él solo podrá construir una visión original de la realidad, al margen de la influencia nociva de cualquier adulto. Para Louis Not (1987:13), el modelo de auto estructuración “conduce a tratar al alumno como un sujeto y a someter la situación educativa a la primacía del sujeto.”
En este modelo pedagógico, se declara que el alumno lleva en sí mismo los medios para lograr su propio desarrollo intelectual y moral y que toda la acción que intervenga en él, por parte de la generación adulta, no hará sino deformarlo y obstaculizarlo. Se asienta la tesis de que el niño es bueno por naturaleza.
En este modelo pedagógico se inscriben teóricos como: Rousseau, Pestalozzi, Froebel, Tolstoy, Key, Cousinet, Dewey, Claparede, Montessori, Decroly, Kerschensteiner, Ferriére, Freinet, Nelly, Reddie, Hahn, Carl Rogers, entre muchos otros más. (Palacios, 1989; Gadotti, 2000; Not, 1987; Abbagnano y Visalberghi, 1964; Câteau, 1959)
El aprendizaje, como producto de la interacción entre el sujeto y el objeto a través de la acción transformadora, se enmarca en un tercer modelo pedagógico, que Loui Not denomina, interestructuralista. Este modelo pedagógico no le da la primacía ni al objeto ni al sujeto, sino a la interacción de ambos.
El estudiante, así como el objeto de conocimiento, juega un papel importante. El estudiante construye conocimientos en la medida en que interactúa con el objeto de conocimiento y lo transforma. El niño y el objeto se transforman y condicionan mutuamente.
Para Louis Not (1987:10), “los factores determinantes de la adquisición de los conocimientos no están ni sólo en el sujeto, ni sólo en el objeto, ni vinculados a la preponderancia de éste o aquél, sino en la interacción sujeto–objeto.”
En este modelo pedagógico el maestro y el alumno juegan papeles igualmente importantes en el proceso de conocimiento. El maestro es un propiciador de contextos pedagógicos, en donde el niño colectivamente construye el conocimiento. Aquí el maestro no transmite conocimientos, ni instruye, ni enseña, sino que en una relación dialógica, horizontal con el niño, le problematiza su visión del mundo para que lo transforme.
En el modelo pedagógico interestructuralista se inscriben teóricos como: Wallon, Vygotsky, Paulo Freire, Henry Giroux, Peter McLaren entre otros, los cuales proponen, como principio fundamental, transformar radicalmente la realidad, para construir un mundo más alentador, en donde no impere la ganancia, la avaricia y el lucro feroz.
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