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Un acercamiento crítico a las teorías del aprendizaje

Rigoberto Martínez Escárcega

 

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c) Teorías interaccionistas

Ahora se analizará un tercer grupo de teorías del aprendizaje, denominadas interaccionistas. Empleando el método dialéctico de Hegel, en los términos de tesis, antítesis y síntesis, para describir la relación que tienen entre sí, las teorías del aprendizaje abordadas. La tesis la representan, las teorías ambientalistas que en el aprendizaje, otorgan mayor importancia al ambiente que a la actividad cognitiva del sujeto. Como antítesis de esta postura, se encuentran las teorías cognoscitivistas, que ponen en primer término la actividad cognitiva del sujeto, sobre la influencia del ambiente. Las teorías interaccionistas representan la síntesis de las dos posturas anteriores, ya que en relación a los procesos de aprendizaje, ponen el énfasis en la interacción dialéctica del sujeto con su medio, sin restarle importancia a ningún factor. 

Las teorías interaccionistas son, sin duda alguna, las que más influencia han ejercido actualmente en la educación. Dentro de estas teorías se inscriben un gran número de autores, sin embargo, para los propósitos de esta investigación, por ser los más representativos, sólo se abordarán las aportaciones de Henri Wallon, Jean Piaget y Lev Semionovich Vygotski.

Henri Wallon fue profesor por la Escuela Normal Superior de Francia primero, doctor en medicina después y doctor en letras finalmente. Su pensamiento se nutre de pedagogía, biología y filosofía y, termina por estructurar a través de la psiquiatría infantil su pensamiento psicológico, que asentado en el estudio del niño, jamás se separaría de la perspectiva educativa. Su concepción genética y dialéctica de la psicología se basa en la unidad indisoluble de lo biológico, lo psíquico y lo social.

En 1927, Wallon instala el primer laboratorio de psicología infantil (pues hasta entonces la psicología sólo se había interesado en adultos y animales), dentro de una escuela primaria, en Francia.

La forma de pensar de Wallon, su obra, su metodología son fundamentalmente dialécticas, inspiradas en el marxismo. Por encima de los sensualismos, los dualismos y los reduccionismos de las corrientes psicológicas en boga, Wallon es capaz de situarse ante el verdadero objeto de la psicología; la persona concreta, en su situación concreta históricamente determinado. Wallon es el fundador de la psicología genética, mejor conocida como psicogenética.

La explicación walloniania del desarrollo del pensamiento intelectual en el niño es una labor de integración, un esfuerzo por desvelar las interacciones dialécticas que integran cada uno de los aspectos y momentos de la evolución infantil.

Una de las características fundamentales del niño es la de ser una persona en desarrollo. La psicología genética ha puesto su empeño en desvelar el camino que sigue ese desarrollo y los procesos que lo condicionan y posibilitan.

Tres conceptos claves pueden sintetizar su punto de vista sobre el desarrollo infantil: preponderancia, alternancia e integración funcional.

Para Wallon, cada etapa del desarrollo está caracterizada por una actividad preponderante; en cada estadio existe un conflicto específico que el niño debe resolver. Los varios tipos de respuesta de que el niño dispone (motrices, intelectuales y afectivas) no son separables, pues están integrados en unidades dialécticas; según sean preponderantes unas respuestas u otras, el estadio quedará caracterizado. Las preponderancias no son fijas, sino alternantes. Las alternancias funcionales “suscitan siempre un nuevo estado que se convierte en el punto de partida de un nuevo ciclo. De esta manera se lleva a cabo el desarrollo del niño bajo formas que se especifican de edad en edad”. (Wallon, citado en Palacios, 1989:130)

El desarrollo del niño, según Wallon, está jalonado por crisis, por conflictos. Hay momentos en la vida del niño en los cuales las condiciones orgánicas y ambientales posibilitan un nuevo orden que, sin suprimir completamente las conductas anteriores, reorientan y reorganizan toda la actividad del niño. Las crisis evolutivas son verdaderas reestructuraciones de la conducta infantil; puesto que no son lineales, ni uniformes, el desarrollo deviene discontinuo y dialéctico.

Al yo infantil le toca jugar el papel más importante, la integración funcional, la cual consiste en la realización de una síntesis entre los procesos de diferenciación y agrupamiento, integrando las actividades más primitivas en las más recientes, actuando a la manera de un circuito dinámico. El polo opuesto de la integración es la diferenciación y cada etapa del desarrollo lleva a la otra en sí de manera potencial; así es como el desarrollo tiene lugar. (Wallon, 2000:38-40)

El análisis dialéctico Wallon no lo restringe al ámbito psicológico, sino que lo lleva al campo educativo. Ante la disyuntiva planteada por los educadores en ese entonces, sobre a cuál factor dar más importancia en la educación; si al individuo o a la sociedad, si al espíritu de sumisión o el de rebeldía en el alumno, si a la dominación del maestro o su total desaparición. Para plantearse correctamente el problema según Wallon, se deben superar la actitud de oposición, ya que:

…el niño y el adulto, el hombre y la sociedad forman una unidad indisoluble. La especie sólo puede encontrar su razón de ser en el tipo adulto, y  el niño tiende hacia el adulto como el sistema hacia su equilibrio. Escindir al hombre de la sociedad, oponer, como se hace frecuentemente, al individuo y la sociedad, significa descortezarle el cerebro. Pues si el desarrollo y la configuración de los hemisferios cerebrales es lo que distingue de manera más evidente la especie humana de las demás, este desarrollo y esta configuración se debe a la aparición de campos corticales, como por ejemplo el del lenguaje que implica la sociedad, de la misma forma que los pulmones de una especie aérea implica la existencia de la atmósfera. La sociedad es para el hombre una necesidad, una realidad orgánica. Sería superfluo añadir que no podría haber sociedad sin los individuos que la componen y tampoco sociedad humana sin el hombre y su complejidad psicofisiológica”. (Trang-Thong, 1971:132-133)

Wallon defendía, que no debe darse preferencia a ninguno de los polos; individuo–sociedad; alumno–maestro; niño–adulto; escuela–medio, sino que deben fusionarse dialécticamente, de tal manera, que puedan dar forma a una síntesis novedosa, dinámica, cambiante, basada en la contradicción.

Con relación al aprendizaje, Wallon, en vez de confundirlo con el conocimiento, va a situarlo en el análisis de la aparición del pensamiento y la inteligencia.

Wallon no habla nunca de los orígenes de la inteligencia en el niño como sostiene Jean Piaget, sino del pensamiento. La diferencia no es exclusivamente semántica, son dos fenómenos estrechamente unidos, pero diferentes.

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