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Portada | La fundación | Peter McLaren | Paulo Freire | "Che" Guevara | Pedagogía crítica a debate | Contacto Sujeto, Interculturalidad e Identidad Caribeña en el Contexto de la Globalización Maydi Estrada Bayona
Introducción: “La historia no está compuesta de buenos y malos, sino de realidades y procesos por explicar. Asumir el pasado supone un punto de partida necesario para encarar el futuro. Una sociedad que se niega a aceptar su pasado, está enfrentando el futuro sobre bases muy endebles.” Pensar la identidad desde este principio básico, que enarbola un horizonte de esperanzas en la lucha por la vida, por un mundo donde quepamos todos y todas, nos permite comprender las paradojas de nuestros tiempos y cotidianidades. Situándonos en el centro del debate teórico –práctico del tema en cuestión, desde una posición dialéctica que nos ubica de forma general en las reacciones y manifestaciones a nivel público y privado, del individuo como sujeto, del individuo como actor social, del individuo como objeto, del individuo-sujeto como grupo social, ser genérico, clasista, jurídico, religioso, ético, estético, económico, cultural, político y etnológico con su mismidad y otredad. ¿Cómo comprender la complejidad de las identidades de los sujetos caribeños sin tomar en cuenta la integración de todos aquellos sistemas que lo forman como sujetos sociales? ¿Cómo entender el entretejido social caribeño, sin tener en cuenta las consecuencias de los diferentes modos de apropiación de la realidad, heredados de las lógicas de poder de los sistemas sociales de producción, y el carácter clasista de la sociedad en combinación con las formas de resistencias sociopolíticas y culturales en el Caribe?. Los cuales se evidencian en la constitución de una identidad propia en las naciones caribeñas . Identidad marcada por ventajas y desventajas del mar, lo real maravilloso de Carpentier, el comercio, las huellas de la emigración – inmigración, exterminio de sus pobladores total y parcial, la esclavitud, el robo, la piratería, por el signo de resistencia cultural, transculturación, tradición de las luchas por la autonomía y dignidad nacional; el plantacionismo cuyo denominador común legó las hegemonías de conflictos raciales, culturales y clasistas entre los componentes culturales de las Américas, África, Asia y Europa. Los cuales, estos últimos, ampliaron los márgenes de la exclusión y la marginación entre las naciones caribeñas respecto a las metrópolis; así también en la dinámica de sociabilización de sus habitantes, marcada por la descalificación del otro diferente. Comparto el criterio del líder religioso sudafricano, Desmond Tute cuando plantea: “Yo soy solamente si tú también eres” . “Yo soy un ser humano porque tú eres un ser humano. Yo puedo vivir en tanto tú también puedes vivir” , lo cual asumo como una representación máxima de la identidad de lo humano, más allá de los planos geopolíticos, etnológicos, genéricos y clasistas, que marcan la unidad, la diferencia y las asimetrías de los contextos existentes. En este sentido se asume como una realidad tangible referente a lo que es, que no solo se limita a una condición axiológica, sino que propone un cambio concreto de la realidad, que al asumirlo estamos afirmando nuestras vidas . Esto se transforma en la raíz ética del sujeto. “ … Hacerse sujeto es comportarse en un mundo en el cual vale este postulado.” Lo que “contribuye a la desconstrucción de aparatos categoriales de nuestros imaginarios devenidos como dijera Boaventura en espejos y estatuas de análisis de nuestra realidad. Así como hacer justicia a los asesinatos fundantes ] del poder de las hegemonías, desde la capacidad de reconocer la autenticidad y el valor de todas las culturas que forman nuestra totalidad, recuperando el derecho de ser humano y alcanzar a vivir dignamente.” Convocar en este momento al debate de la identidad y en particular de la identidad caribeña, sin tomar en cuenta a los sujetos y sus dinámicas sociales, lo que deviene en historias, culturas e identidades desde los diversos contextos socioculturales en nuestros espacios geopolíticos, estaríamos simplificando el alto nivel de complejidad del tema que hoy nos convoca nuestras dinámicas sociales. Constituye objetivo crucial de este escrito reflexionar en dos direcciones acerca de la identidad caribeña. En un primer momento transitaremos por las avenidas de la interioridad subjetiva del sujeto desde el campo de la transculturación hasta el sendero de la interculturalidad, como continuidad del proceso de resistencia de los sujetos caribeños frente a las amenazas y peligros de la globalización para la afirmación de la identidad en el espacio Caribeño.A ese enfoque es al que hemos nombrado: “Transculturación o interculturalidad: Apuntes para una reflexión desde el sujeto social caribeño en el contexto de la globalización.” En un segundo momentose reflexiona acerca del papel de la dimensión cultural en proyectos sociopolíticos y culturales, investigaciones, la literatura, el teatro, las industrias culturales, los medios de comunicación y el papel de los sujetos en la sociedad, los cuales devienen en espacios de consolidación de la identidad; y de igual forma en la integración Caribeña. 1.1 Transculturación o interculturalidad: Apuntes para una reflexión desde el sujeto social caribeño en el contexto de la globalización. No son pocos los autores que al referirse al término Globalización, en las nuevas condiciones, lo asumen como algo negativo y sinónimo de neoliberalismo. Criterio no muy lejos de la verdad, pero no totalmente cierto. “La globalización también incentiva un encuentro, interacción y reconstrucción de las distintas culturas globales. La cultura global en consecuencia, puede verse como un proceso contingente y dialéctico (...) comprendido a partir del eje “local-global.” Claro está que dicho criterio nos puede convertir en victimas o victimarios de las circunstancias, sin embargo es válido tenerlo en cuenta. Ya que Globalización neoliberal y globalización de la solidaridad se manifiestan como parte de un todo de manera contradictoria. Desde el punto de vista histórico también se adjudican diversas fechas a la aparición de dicho fenómeno en la sociedad. Algunos consideran que es un resultado de la modernidad, mientras otros se lo adjudican al surgimiento de los mercaderes como manifestación de la tercera gran división social del trabajo y expansión del comercio extra muros. Se reflexiona a partir de la ubicación del desarrollo de procesos culturales e identitarios en el espacio geopolítico caribeño. Así también, del contexto de la globalización y su influencia en los sujetos de cada período histórico, lo que se manifiesta en un conflicto de intereses a través de la relación victimas – victimarios; las cuales son reveladas en sus entornos socioculturales por mediación de los procesos de sociabilización y las manifestaciones de resistencia cultural, que algunos han llamado Transculturación en el pasado, e Interculturalidad en el presente. Tomando en cuenta la afirmación anterior, sería interesante penetrar en el atrayente mundo de cada uno de estos conceptos, que más que eso, se revelan como una condición práctica de actuación del sujeto ante situaciones de contingencias a las que lo somete el sistema de relaciones sociales y la lógica de poder de las culturas que se erigen como el deber ser o la meta de una larga carrera por la supervivencia. Partimos de comprender lo que Don Fernando Ortiz hizo conocer como proceso de transculturación, un ajiaco donde cada elemento ingrediente tiene sus propiedades inherentes de las que no puede ser desprovisto. De ahí que se haga imprescindible ponderarlo como nueva sustancia que no debe favorecer en su valor a ningún elemento en particular, pues todos fueron importantes en su surgimiento. Se debe asumir por tanto la fusión intercultural que se da en el área, desde sus primeros pobladores. Además de reconocer las fortalezas de las culturas híbridas como culturas de resistencias. Lo que en las tendencias actuales del análisis de la teoría de la complejidad, en función del análisis dialéctico de las contraposiciones del pasado, quedaría expresada dicha situación a través de la paradoja hinkelammertiana: lo bueno es lo malo, partiendo de un enfoque de utilidad en el conocido conflicto de intereses que sale a relucir en la dinámica social entre las metrópolis y neometrópolis con las colonias. El juicio valorativo del primero se basa en una lógica de utilidad-subordinación con respecto a los segundos. Lo malo es lo útil deja en claro la negativa del ser humano que desde el prisma de las subjetividades, denota el empobrecimiento de los seres humanos en la medida que crece su producción en poder y cantidad. Aumentando así la devaluación del mundo humano en relación directa con el incremento del valor del mundo de las cosas, cuyos efectos indirectos repercuten directamente en las dinámicas de las relaciones políticas, culturales, étnicas, religiosas, de género, grupos sociales y de clases. Lo que garantiza el carácter excluyente de las relaciones sociales y por ende la negativa de reafirmación de los seres humanos como sujetos. Entender la complejidad de qué es lo útil, desde esta lógica, así como enfrentar los efectos indirectos de ésta a partir de las resistencias, entendiendo que: “… los asesinatos suicidios que son de manera paródica, asesinato es suicidio, pero el suicidio es lógico, yo me comporto en una realidad en la cual yo se que asesinato es suicidio y cómo me comporto asesinando aunque eso sea suicidio…” es comprender una parte importante del tema de la identidad caribeña, la que queda expresada en la forma, sujeto y su negación . Con esa nueva dimensión práctico valorativa de la contraposición del valor, nos deja un camino abierto para la orientación de los nuevos caminos que debe enfrentar la reflexión de la identidad caribeña frente a la histórica globalización. En esta misma lógica, es importante rescatar que los sujetos caribeños no han sido completamente asimiladore del sistema, ni en una forma homogénea. Mostraron también múltiples maneras de resistencia a través de el cimarronaje, los palenques, la práctica y conservación de sus valores religiosos sobrevenidos en espacios ideológicos y políticos, como lo fue la Revolución Haitiana, la implementación de nuevos códigos lingüísticos para comunicarse en el nuevo espacio físico y los múltiples levantamientos, evidenciando formas de manifestación al sistema por el derecho a otras formas de vida, dadas en distintos momentos históricos en el área del Caribe. Sin embargo en la interioridad subjetiva de los sujetos, “hay un juicio contrario que es del mismo tipo vida-muerte, y que sustenta la sociedad burguesa , por eso lo malo es lo bueno. Asesinar es vida, en correspondencia con lo que ocurra en el mercado. Las acciones globales tampoco van en contra de la vida, los efectos indirectos los transforman en acciones contra la vida Asesinato es vida, es interés general, es progreso, también es un juicio de utilidad.” Lo que no solo se limita a reconquistar una autenticidad disuelta del sujeto sino que propone un cambio concreto de la realidad, que al asumirlo estamos afirmando nuestras vidas. A partir de “Yo soy solamente si tú también eres”, se introduce en la lógica del sujeto y su negación, el concepto de bien común , no entendido como bien natural de la ley natural de la existencia de la sociedad humana, como lo postula el atomismo de Demócrito. Tampoco como lo postulan los pensadores clásicos posteriores al siglo IV antes de nuestra era en Grecia, que lo circunscribían únicamente como derecho de los miembros de la polis, distinto de la visión tomista que lo reducía a voluntad divina, o incluso de la modernidad que vinculaba este bien al denominado Contrato Social. Hablamos aquí de un Bien Común como el bien al que todos tenemos derecho, que se patentiza como dijera Hinkelammert: “…al responder a la destructividad de los efectos indirectos de la acción directa (…) Yo soy si tú eres, en un mundo que obedece a este postulado el asesinato es suicidio, eso adquiere una capacidad de derribar una ética. Una ética que se genera a partir del problema, lo malo es lo bueno, porque a veces es lo bueno, el problema del mundo” . O sea, enfrentar al sistema y sus efectos indirectos. Con esta lógica entramos en la cuestión de la autoconciencia. La cual funciona como interioridad subjetiva del sujeto en las relaciones de dominación - subordinación. La autoconciencia entendida como dignidad, pero paradójicamente, al mismo tiempo, como negación de la posibilidad de liberación de los sujetos, penetrando en lo más profundo del proceso dialéctico de los conflictos, construcción y desconstrucción de la identidad. Resulta sugestivo como los excluidos abogamos por el derecho a la dignidad humana. Esta deviene en valor supremo de nuestra existencia; sin embargo en la búsqueda y choque con lo que ella significa, se da una contradicción muy interesante en ese encuentro con quienes somos. Es estar en lo más profundo y total con las raíces de nuestras identidades, con una multiplicidad de subsistemas que nos forman y que no hemos activado o que simplemente hemos invisibilizado para ser asimilados y estar dentro y no afuera. Se da una suerte de liberación en la lucha por la dignidad y es ahí donde aparece el conflicto de asesinato es suicidio. ¿Cómo entender tanta divergencia y discriminación entre dominicanos y haitianos, entre puertorriqueños y dominicanos? Por solo señalar una manifestación de dicho conflicto. Convirtiéndonos de manera consciente o inconsciente en un instrumento para la división y en protagonista de los conflictos y herencias de quienes alguna vez nos pusieron a su servicios y que desde las sutilezas de sus propios conflictos nos convierten en chivos expiatorios, para ellos erigir su poder y mantener la marca del subdesarrollo; así como confundirnos en cuáles son nuestros verdaderas prioridades para la consolidación de la identidad. Como dijeraHinkelammert,el sistema produce monstruos. Si me libero totalmente puedo quedar atrapado como chivo expiatorio , mecanismo de exclusión del propio sistema, entonces, ¿qué hago para estar insertado, para ser sujeto? Caer en las trampas del sistema a través de procesos de autonegaciones, negando también al otro que es igual; pues hay que salvarse de los efectos indirectos que el sistema produce, sin darnos cuenta que somos resultados de esos mismos efectos. Las leyes y los aparatos ideológicos del sistema y sus derivados condicionamientos, intentan hacer del sujeto un instrumento para garantizar su sostenimiento y perdurabilidad como sistema. Si bien los sujetos por un lado quieren dignidad, también necesitan garantizar otros elementos vitales para su vida. Es ahí donde se da el conflicto, porque si es importante tener dignidad plena, asimismo es necesario insertarse en la lógica de ese sistema y no quedar excluido totalmente, aunque neguemos otros muy importantes que son parte constitutiva nuestra como sujetos. Hay que encontrar los medios para insertarse en la dinámica de las relaciones de producción y no estar fuera de ellas, ya que garantizan y determinan tipos de ideologías excluyentes devenidas en verdades culturales naturalizadas que condicionan las relaciones entre género, etnias, grupos y clases sociales en la participación o no de los derechos humanos más sublimes y por ende a la vida, dejándonos sin opciones aparentes. Dicha situación se encarna en altos niveles de enajenación donde el sujeto no sabe si ser Dios o Diablo y termina en la fusión de ambos como modo de supervivencia. En esa lucha por la dignidad aparece la otra dimensión, la negación de la posibilidad de liberación, que permite subsumirlo en el sistema por lo que se suicida, pero a la vez asesina mutilando consciente e inconscientemente a la dignidad humana; así como la memoria histórica que lo constituye. Es importante señalar que aunque existen todos estos conflictos en el sujeto caribeño, el mismo se manifiesta al mismo tiempo en un sujeto que se mueve cada vez más en las particularidades de éste como ser genérico y que se identifica no solo en el plano de lo económico y teológico, sino que trata de ser reconocido en su historia, en su cultura, en su amplia expresión y en esa lucha con las identidades y en lo fundamental con la memoria histórica. Es un sujeto que en esa fusión de Dios y Diablo entra y sale indistintamente del sistema según las paradojas de utilidad de éste. También se manifiesta como sujeto antisistema porque en esta lucha con la memoria histórica y la necesidad de estar dentro se enfrenta a los subsistemas que lo forman olvidándolos, negándolos y asumiéndolos como algo ajeno y a su vez enemigo, en una relación de tipo asesinato es suicido y lo bueno es lo malo. Niega éstos para asumir al sistema que lo desgarra y lo somete. No es un absoluto, en sí mismo ser antisistema. Marx nos decía que la enajenación tiene tiempo limite y este sujeto antisistema histórico asume también el grito del sujeto para ir optando por otras formas de ser sujeto histórico. El sujeto antisistema histórico es un resultado de la mal llamada civilización, la cual presupone a su tiempo como superior a la barbarie; en realidad estas lógicas conducen a contradicciones e imposiciones de las culturas hegemónicas sobre otras. La ausencia de diálogos imparciales y respetuosos, así como el uso irracional del poder, nos lleva a manifestar una ambivalencia de nuestro tiempo que nos revela un presente de barbarie, cuyo actor social es este sujeto antisistema, con mascara de civilizado; considerando a la barbarie no como un tiempo anterior, sino contemporáneo de nuestro “tiempo de civilización”. El proceso de conquista y colonización protagonizado por las naciones europeas sobre diversos territorios, y extendido a otras potencias en la segunda mitad del SXIX e inicios del SXX, se dirigió fundamentalmente hacia lo que conocemos como “Nuevo Mundo”: América , suele ser causa fundamental de la conformación del sujeto antisistema. Desde entonces y hasta hoy esas prácticas han tenido lugar inspiradas en el poder, en la fuerza, en actos imperiales basadas en la creencia de superioridad cultural, tecnológica, racial y religiosa, despojando las comunidades de sus reservaciones, desatendidas y transculturalizadas, llegando a cometer verdaderos genocidios de poblaciones nativas y no nativas en varias latitudes geográficas; así como en los desequilibrios en las relaciones interculturales. Amparados por los mecanismos de seducción subjetiva a través de una aparente gama de manifestaciones culturales, políticas y económicas de tipo oficial, manifiesta a través de las lenguas oficiales, las religiones oficiales, la política oficial, los contenidos y modelos de educación, lo que marca una subjetividad identitaria que funciona desde el reconocimiento de un conflicto entre ser multiénicos y pluriraciales, pero respondiendo funcionalmente a la llamada oficialidad, dominados por el carácter eurocentrista de su producción espiritual. Somos el resultado del condicionamiento del modo de apropiación y producción del sujeto conquistado. Por lo que asumimos el riesgo de quedar subsumido en aquella cultura que le da estatus, capaz de negarse a sí mismo, a veces sin conciencia de ello. Es el resultado de ser construidos a imagen y semejanza de nuestro productor. Somos un sujeto antisistema altamente globalizado. Es un sujeto con una historia de vida que a su vez sintetiza muchas otras, parte de su centro, que se debate en un pasado que se muestra en sus imágenes del presente. Un presente que asume al sujeto como un pliegue en tanto es un sujeto en el tiempo, volviéndose a reproducir las lógicas de la producción mercantil del siglo XIX, esta vez, vista desde algunas tendencias del Postmodernismo, que no hablan de ciclos de relaciones de producción, sino de primacías culturales de la imagen fetichizada y fría, donde el sujeto no tiene profundidad y no pasa como ausencia sino a ser fragmentado, como lo aborda, Jameson. Esta idea de la fragmentación es derivación de los efectos indirectos que crea el sistema. La máxima divide y vencerás no solo fue valida para la Revolución Francesa, sino que es herencia de las tendencias del sistema hegemónico al interior de las dinámicas sociales cuyo actor social es el sujeto antisistema histórico, no únicamente caribeño. Resulta interesante señalar cómo los colonos y hacendados criollos caribeños, al llegar los negros africanos a nuestros lares caribeños, los llevaban a los mercados de subasta de esclavos. Fue factible la desintegración de los diferentes grupos étnicos en las islas. Este fue un método empleado con el objetivo de evitar levantamientos entre los hombres y mujeres devenidos en mercancías con nombres de esclavos. Divide y vencerás, era y es la lógica imperante. La incomunicación como forma de contrarrestar el conocido miedo al negro. En realidad miedo al otro desde la perspectiva de miedo a la posibilidad de perder poder. Asesinato es suicidio. El suicidio es justamente darle la posibilidad a los esclavos subsaharianos a que se organicen en estas tierras, con los mismos patrones socioculturales de sus etnias en África, para que me asesinen; ya no con la manida idea excluyente, de considerarlos bárbaros y salvajes, etc., sino por el reconocimiento silenciado de una capacidad de ejercer poder diferente, pero al fin y al cabo poder. Por otra parte, era reconocer la posibilidad de una polifonía cultural con un sistema de valores y un modo de vida, que, aunque desde los referentes sociológicos de la civilización occidental no son pertinentes, en el fondo no pecaban de ignorancia, en saber que la materialización de una fluida comunicación sería una forma de negar los postulados culturales de la cultura judeo cristiana moderna. Reproduciendo las mismas formas de ocultamiento de partes significativas de sus raíces en el continente africano. No son pocos los antropólogos que coinciden en el criterio acerca del nacimiento de la cultura en Egipto y sin embargo se le atribuye su nacimiento a Grecia. ¿Qué significaría reconocer ese nacimiento de la cultura, posibilitar esa comunicación entre las personas venidas de África? Permitirles la legitimación de un poder que puede poner en riegos la seguridad del mío y con ello se viene abajo todas las estructuras totalitaristas y absolutas que me sostienen como victimario, sin percatarse que en ello, están siendo victima de su propia existencia. Esta es una lógica donde predomina el asesinato fundante de la paradoja asesinato es suicido. Unido a eso, los efectos indirectos de la esencia del miedo al otro se evidencian en la posibilidad de estar contribuyendo a la resistencia al trabajo y sus deshumanizadas formas, por ende, bajos rendimientos económicos, aumento y propagación de “valores salvajes”, que apresan el alma y por tanto la salvación de la vida divina, tenerlo que asumir como un humano más con todos los derechos que esto implica, liberarlos del sometimiento, así como asumir una alternativa diferente de vida. ¿Cómo va ser eso permisible? En la implementación de los aparatos ideológicos del sistema, en la conformación de un modo de apropiación correspondiente a ese modo de producción asiático con predominio de formación económica social esclavista, un papel trascendente lo tuvo la jerarquía eclesial católica. La teología esclavista como vía de justificar la esclavitud, solapando la cuestión del racismo con sutilezas que marcan una ideología y modelos muy funcionales en el imaginario social caribeño. Por citar algunas de las manifestaciones de la teología esclavista encontramos: la teología basada en el pecado original, la cual es la manera en que asumen la condición de ser negro y por tanto salvajes maldecidos por siempre. La teología de la trasmigración, a partir de esa condición de ser la personificación del pecado original, Dios los asume también como sus hijos y por tanto garantiza para ellos un modelo de liberación, basado en los tres estados de su vida con una concepción antropológica de la separación del alma y el cuerpo al igual que el eidos platónico. Dicha dispersión planteaba que en África tenían libre el cuerpo pero sus almas esclavizadas porque no conocían a Dios. El segundo estadìo de vida era en la propuesta de mundos civilizados en América latina y el Caribe y Europa, donde sus cuerpos eran esclavos pero sus almas se estaban liberando por el conocimiento de un solo Dios todopoderosos y verdadero, que todo lo sabe y que castiga si cometes pecados. El tercero era después de la muerte donde entonces encontrarían la libertad del cuerpo y del alma. Es atrayente ver la manera en que construyen un imaginario sacrificial para las personas de las diferentes etnias africanas que condiciona una barrera de comunicación entre ellos mismos, tanto en la colectividad como en lo personal; así también con los criollos mestizos y españoles, heredadas hasta nuestros días. Es importante comprender lo complejo del fenómeno en sí mismo, más cuando es imposible que las personas asimilaran estas lógicas planteadas alternativamente, teniendo en cuenta que era una población en su mayoría analfabeta y de menores adquisiciones económicas e inserción social. La diferencia ahí no es deber ético, sino es algo que evidencia la concepción de que lo bueno no es útil. Tal como suele ocurrir con las minorías femeninas, el sujeto afrocaribeño fue y ha sido tendiente a la búsqueda de una movilidad social que les permita procesos de inserción desde las perspectivas de la justicia necesaria. Lo han tenido que hacer en difíciles condiciones de supervivencia, muchas veces a riesgos de su vida e integridad física y moral. Esto ha obligado a los sectores de poder (mayoritariamente de origen europoide) a buscar mecanismos de regulación y satisfacción temporaria de estas conductas violentadoras del status quo, basadas en determinismos biológicos y geográficos, y en la actualidad resurgen todo compactado en el determinismo tecnológico. 1.2 El ethos Caribeño en el reclamo de sus otros yo. En búsqueda de una alternativa a la problemática que hoy viven los países del área y otros continentes, aparece: “El ethos Caribeño en el reclamo de sus otros yo” como punto de partida, que devela un horizonte de esperanza. El mismo pretende valorar la propuesta de un sujeto de la sospecha, el cual da sus primeros pasos a través de un diálogo intercultural que rompe las barreras creadas por las estructuras monoculturales de las ideologías tradicionales, partiendo del reconocimiento de la pluralidad de las culturas con sus respectivas matrices y sus consiguientes formas de fundamentación, como opción a la desconstrucción de imaginarios establecidos a lo largo de la historia, así como a los efectos indirectos negativos que le dan la posibilidad de existir y de reafirmarse. Anteriormente se abordaba la existencia de un sujeto antisistema histórico, que persiste en la mayoría de las sociedades, pues la tendencia al eurocentrismo es un fenómeno que nos identifica, aunque tome particularidades en correspondencia con el espacio en que se desarrolle. Así como es propensión común no asumir y reconocer los valores de las demás culturas. En contraposición a esta esfera del sujeto, aparece el sujeto de la sospecha, cuyo pensamiento se fundamenta a partir del reconocimiento de su límite cultural y humano, tolerante y solidario de otros pensamientos que lo asume como suyos, consciente de que con la comprensión y el conocimiento de los mismos podrá abrirse a lo universal. Dicha tendencia hoy en día es determinada fundamentalmente por la jerarquización de las leyes del mercado y su influencia sobre la relación sujeto-objeto y la conjugación del modo de apropiación universal que este condiciona y posibilita a través de medios como la televisión, el cine, Internet, anuncios de bienes públicos, las propagandas, en fin. Lo cual crea en el sujeto una necesidad de algo que no conoce, que lo domina, que es estéril, en ocasiones no entiende, pero está a la moda, y por tanto hay que satisfacer esa necesidad devenida en deseo; pues es lo que brinda el mercado mundial. Mientras que por otra parte ese sujeto enajenado es capaz de despertar, rectificar y luchar por su verdadera identidad, de lo humano, ante la falta de sensibilidad humana reinante. Pienso que el ethos Caribeño en el reclamo de sus otros, va al reconocimiento de la otra parte del sujeto que ha existido y no ha sido tratada adecuadamente. Por lo que el rescate propone una mirada desde nuestros interiores más íntimos hacia fuera, con la necesidad de apostar por el otro, con la suerte de apostar por mí. “Es la propuesta de donde se desprende que la necesidad del diálogo intercultural, es la necesidad de realizar la justicia, de entrar en un contacto justo con el otro libre; lo que quiere decir a su vez que es necesario de reconocerle como persona humana, portadora, justamente en su diferencia, de una dignidad inviolable que nos hace iguales” Partimos desde la lógica de un sujeto que ha perdido el centro y está en la lucha por recuperar ese centro, pero a través de la reafirmación de ser sujeto, de valorar y reconocer su existencia en una nueva dimensión en defensa de la vida como valor supremo, asegurándose en sus raíces e identidad en la dinámica de la génesis del valor. Pues nos da espacio a la oportunidad de reflexionar con profundidad sobre nuestras realidades. El sujeto de la sospecha nunca está conforme con su realidad finita, es un sujeto despierto, que va en la búsqueda de la unidad necesaria, capaz de reconocer los valores peculiares de cada cultura, asumiendo y comprendiendo la diversidad biológica, social, religiosa y cultural; alcanzando en sus interacciones rango de universalidad, ya que va en la búsqueda de la veracidad del conocimiento. Sobre las leyes de la dialéctica es incapaz de parcializarse con la primera idea que le parezca sensata. Por el contrario se manifiesta como el centro de reorganización de las relaciones entre las culturas y pueblos en el sentido de una alternativa a la actual globalización neoliberal. “Su opción por las culturas es una toma de posición contra el proceso de homogenización y de exclusión que hoy se impone. Uno de los núcleo de este sujeto esla filosofía intercultural. La misma, radica en tomar la idea de esta filosofía como “ el hilo conductor para desarrollar una praxis. (…) No solo fomenta y cultiva la pluralidad de las visiones del mundo y el respeto mutuo entre las mismas, sino que además procura ser un instrumento adecuado para la realización concreta de una pluralidad de mundos reales…” Reconoce en el diálogo intercultural la posibilidad de identidades culturales concientes de sus diferencias, para combatir las asimetrías en las estructuras actuales de poder y crear condiciones reales para el desarrollo pleno de las culturas. Todos nosotros tenemos la posibilidad de ser sujetos despiertos, solo que necesitamos despertar y buscar respuestas a preguntas como: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia donde vamos? ¿Es válida la integración si no existe diálogos en igualdad de condiciones en el contrato? ¿Cómo lograr que exista en nuestra cotidianidad el sujeto de la sospecha sin que quede aniquilado y se salve de las trampas del sistema? No se pierde de vista el carácter vulnerable de este sujeto. Esto implica una nueva universalidad que supone la liberación realizante de todos los universos culturales, sin imponerse. Crece desde abajo como un tejido de comunicación libre y de solidaridad. Asume la génesis del valor como referente para responder a cada uno de los cuestionamientos planteados, ya que en cada momento las respuestas adquieren una visión diferente como resultado del ciclo de desarrollo, crisis y caducidad del valor, que no significa perdida absoluta, sino cambio de jerarquías de un valor sobre otro, sobre el respaldo de valores universales, válido para cualquier sociedad. Todos necesitamos hacernos estas preguntas para explorar cuantos años y cuanta riqueza hemos condenado a padecer. El reconocimiento de los recursos de la diversidad de las culturas, es la vía para construir alternativas de humanización universalizable ante los desafíos de la globalización neoliberal. El sujeto de la sospecha es capaz de asumir la pluralidad cultural a través de proyectos alternativos de comunicación como lo es el diálogo intercultural; pues comparto el criterio de Fornet – Betancourt de que este puede ser un recurso óptimo ya que: “...representa el proyecto o programa para articular una respuesta alternativa que se opone a la integración o asimilación de la alteridad en una supuesta cultura mundial, monoculturalmente predeterminada, para suponer la transformación y la reorganización de la universalidad del mundo en base a relaciones de cooperación y de comunicación solidario entre los diferentes universos culturales de la humanidad.” Como proyecto para la restauración de la universalidad, el dialogo intercultural tiene su sentido fuerte en el intento de abrir las culturas rompiendo sus posibles cierres categoríales, simbólicos, morales, etc., y fomentando así el ejercicio de la reflexividad critica en los miembros de cada cultura particular.” Solo que para lograr esta propuesta de dialogo intercultural se necesita que esté inserto de manera activa en las opciones de la llamada sociedad del conocimiento , donde este último se convierte en una necesidad de carácter dual, por un lado es necesidad de aquellos que tenemos conciencia de que el mismo, nos garantiza la vía para comprender los por qué de nuestras realidades, además de sobrevivir ante el yugo de las culturas hegemónicas de dominación; así como de comprender que es importante rescatar y restaurar elementos importantes de nuestras culturas que se van quedando en las tumbas de nuestros ancestros. Por otro lado, la necesidad del conocimiento como forma de libertad y defensa de nuestras identidades, donde todos nos reconocemos a sí mismos y al otro. “La libertad impide la colonización civilizadora de la reflexión subjetiva” . Muchos autores exponen el sujeto intercultural consolidado en el dialogo intercultural como un sujeto alternativo. De hecho reconozco que lo es, pero la alternativa está en el despertar, en desprejuiciarnos y darnos una oportunidad únicamente de conocer y ser conocidos en profundidad, sin reproducir modelos y políticas discriminatorias para ningunas de las culturas sino resaltar los valores propios que la hacen universal. En el reconocimiento de un ser humano como universal singular, que asegure la supervivencia histórica y filosófica de la subjetividad en las culturas, cuyo ejercicio de la razón le garantice libertad. Para lograr esto tienen una gran responsabilidad las políticas educacionales de cada país, el papel de los Estados y la prioridad que le brinden a las políticas educacionales desde los puntos de vista de los modos de apropiaciones locales y universales. El sujeto que asume el proceso de mestizaje como lo más trascendental que le pudo haber ocurrido, pues es justamente un sujeto trascendente, que encierra en sí lo que Don Fernando Ortiz, ha hecho conocer como transculturación. Somos como dijera José Martí, “...mucho más que negro, más que blanco y más que mulatos...” Pues resulta que en el despertar nos daremos cuenta que somos un ente social con altos compromisos con nuestra historia y responsables del cambio de subjetividades condicionadas por el culto a patrones eurocéntricos, así como de evitar que se continúen reproduciendo la gerarquización de una cultura sobre otras, cuando lo que hay es que establecer políticas sobre las bases de la equidad a la diversidad de valores culturales. Es un sujeto de la praxis social, que no solo se queda en la sospecha y el asombro, sino que busca alternativas concretas que responden a los efectos indirectos del sistema capitalista mundial o cualquier otro. Plantea la transformación de los imaginarios sociales desde la propuesta de un humanismo crítico como ejercicio de reflexión teórico – práctica, que conjugando con los subsistemas humanos que lo forman se nutre de un saber de realidades que le permite la Inter-conexión cultural, renunciando así a las tendencias absolutistas desacralizando las propias, fomentando por el contrario el hábito de intercambiar y de contrastar. Busca la universalidad sobre la base del dialogo y no de la imposición de sus valores culturales por encima de los otros, asumiendo a toda cultura como tránsito y no como punto final.
Bibliografía (Selección)
Ortiz, Fernando. “Tránsito hacia la economía de plantación”. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1979 Es importante señalar que el sentido de la conformación de la identidad caribeña toma diferentes sentidos, otorgados a los conceptos de ruptura y continuidad en las estructuras sociales y económica. Obispo anglicano sudafricano, el cual ha tenido un papel clave en la lucha en contra del Apartheid, en África del sur. Se le fue concedido el premio Novel de la Paz en la década de los 90. más que un líder es un importante actor de la sociedad civil y religiosa sudafricana Tomado de Franz, Hinkelammert. “El sujeto negado y su retorno”. Revista Pasos No 106. Departamento Ecuménico de Investigaciones. San José de Costa Rica , marzo-abril del 2003. Este pensamiento es de Desmond Tute, utilizado por Franz Hinkelammert para significar el valor práctico y necesario de recuperar el sujeto y su negación. Franz, Hinkelammert. “El sujeto negado y su retorno”. Revista Pasos No 106 marzo – abril. Departamento Ecuménico de Investigaciones. San José de Costa Rica, marzo – abril del 2003. Ver. Maydi, Estrada Bayona. La Negación de mi otro yo. Revista Costarricense de Psicología # 38. Colegio de Psicólogos de Costa Rica. UCR, enero 2005. También en Maydi, Estrada Bayona. “El sujeto y su negación: Las paradojas hinkelammertianas”.Revista cubana de Filosofía. Instituto de Filosofía de Cuba. Agosto, 2005. Boaventura, de Sousa Santos. “Conhecimento prudente para uma vida decente. Um discurso sobre as ciencias`revisitado”. Material Fotocopiado. Este es un Concepto del Dr. Franz Hinkelammert, desarrollado en su texto: “Asalto al Poder Mundial y la violencia sagrada del imperio” Editorial DEI. Costa Rica, 2003. Ver. Maydi Estrada. “La domesticación de las almas”. Revista Papeles de la FIM # 23. Fundación de Investigaciones Marxistas. España, año2004. Ver, Carlos Juan, Moneta: “ Identidades y Políticas culturales en el proceso de globalización e integración regional. Colectivo de Autores. “ Las Industrias culturales y la integración latinoamericana”. ED. Universitaria de Buenos Aires. Argentina, 1999,p.20. Primer Antropólogo social cubano. Tercer descubridor de Cuba. Este termino lo inicia en su obra: “Contrapunteo entre el tabaco y el azúcar”. Ajiaco, es un cocido típico cubano, cuyos ingredientes son especias, carnes rojas, blancas, tubérculos, vegetales , en diferentes estadios de elaboración . Ver Fernando, Ortiz. “Ajiaco”. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 1979. Cuando nos referimos a diversos sujetos africanos e ibéricos entendemos la diversidad de conciencias existentes como principios determinantes del conocimiento o de la acción en que confluyen en correspondencia con las diferentes etnias y sus peculiaridades. Aunque el autor se refiere a la burguesía, en este sentido resaltar que esta actitud no se muestra de una manera homogénea en la misma. Para ello es importante tener en cuenta que no existe un único tipo de burguesía, ni esta es una clase en general, sino que existen dentro de ella otros estamentos. Es importante tener en cuenta su relación directa con el mercado en cuanto a la relación oferta y demanda. Resaltar que de forma general los sectores de la burguesía con un sentido de racionalidad enfrentan y reproduce estos efectos indirectos. No son pocos los sectores que forman hoy las ONG, los movimientos populares, exigiendo un cambio. Esto también esta condicionado porque la situación de crisis la sienten directamente Este concepto no es interpretado desde la interpretación de la tradición sino que en nuestros espacio toma una nueva dimensión Franz, Hinkelammert. SICF-2004. Departamento Ecuménico de Investigaciones. San José de Costa Rica, 28 de Octubre del 2004. Cuando en el texto nos referimos a la expresión los excluidos abogamos nos estamos refiriendo no al hecho de que la autora se identifique directamente en su espacio físico como excluida, porque realmente no lo es. Sino que la inclusión es resultado múltiples factores. Uno, a nivel global, todos los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, del cual forma parte, frente a las políticas neoliberales somos excluidos en una u otra condición así como condicionados a los mecanismos del mercado. Por otra parte aunque la autora es joven, negra y mujer ha sido privilegiada desde su sistema social; sin embargo no por ello pierde de vista que en los espacios macros de la globalidad estas condiciones toman otro sentido. Es una manera de identificarse concientemente con los ecos de sus ancestros en esa recuperación de la memoria histórica. Sin perder de vista el proceso de génesis de los valores y de las revoluciones sociales, lo cual hacen cambiar los tiempos, pero no por ello borran del todo las marcas que sutilmente se tiñen en la cotidianeidad de cualquiera de los espacios. Ver a Franz, Hinkelammert. “El asalto al poder Mundial y la violencia sagrada del imperio” ED. DEI. San José de Costa Rica, 2003. Propuesta teórica en elaboración por la autora. Ver, La Domesticación de las Almas. Revista Papeles de la FIM, España, no 23, 2004. Vera a Silvia Regina de Lima Silva. “ La ley inscrita en los cuerpos y el compromiso con la vida: un acercamiento bíblico a la temática de la ley” Revista Paso, No 25. Departamento Ecuménico de Investigaciones. San José de Costa Rica. Julio – Agosto 2004. Ver, Raúl, Fornet-Betancourt, Transformación Intercultural de la Filosofía. ED. Desclee. Alemania, 2002, pp. 371-372. Raúl Fornet – Betancourt. “ Transformación Intercultural de la Filosofía”. ED. DESCLÉE de BROUWER, S.A., 2001, P.264, 1er p.. Raúl, Fornet- Betancourt. “ Transformación Intercultural de la Filosofía”. ED. Descleee .SA. España, 2001, pp. 375. No nos referimos a las nuevas interpretaciones de la sociedad del conocimiento del mundo de la genética y las informáticas, sino al conocimiento de si mismo desde el rescate de su propia historia, la alfabetización de todos los campos del saber, la liberación espiritual, etc.
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