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Comentario a la Conferencia de Peter McLaren

Rubén Zataráin Mendoza

 

La oportunidad de escuchar de viva voz la disertación de Peter McLaren, especialista de la educación norteamericana, con su conferencia titulada PEDAGOGÍA CRÍTICA, EDUCACIÓN LATINA Y LUCHA DE CLASES EN LA ERA DEL IMPERIO nos permite corroborar la continuidad de un pensamiento crítico y de una producción bibliográfica congruente con una posición de intelectual comprometido en la militancia de izquierda. Precisamente en este momento histórico donde so pretexto de la globalización y la posmodernidad se ha tejido una red universal de significados que bloquea la conciencia histórica y obnubila la mirada.

La voz de McLaren, proveniente de las latitudes geográficas del primer mundo, no está predeterminda por su contexto. A pesar de vivir en Estados Unidos trabaja como marxista. Su sólida formación intelectual, su magisterio vivido, sus acuciosos procesos investigativos, su militancia política, su compromiso político con los “nuevos abolicionistas” que reclaman la abolición de lo blanco, le hacen ya referencia universal en la asunción de una perspectiva crítica de nuestras realidades educativas, todo esto desde una sugerente postura de sociología práctica.

Sus aportaciones a la comunidad de profesores que hoy cursan una Maestría en Educación con Intervención en la Práctica o a otros educadores permiten incorporar una vertiente teórica alternativa concurrente a una opción metodológica-filosófica de investigación-acción participativa, de etnografía de los símbolos. De materialismo dialéctico-materialismo histórico. Para decirlo de otra manera y utilizando como referencia uno de su libros clásicos: LA ESCUELA COMO UN PERFORMANCE RITUAL, McLaren aporta un original análisis estructuralista, posestructuralista y marxista de la educación.

La voz que hoy escuchamos hace una crítica implacable a la globalización del capitalismo; renueva el debate y la preocupación por la lucha de clases, debate que para muchos está enterrado bajo el caído muro de Berlín o bajo las ruinas de la extinta Unión Soviética.

Nada más falso, la noción de lucha de clases, que para él es también un juego de lenguaje, las herramientas que aporta el marxismo para la interpretación de la sociedad y por extensión de la praxis educativa, siguen siendo vigentes.

¿Cuál es su perspectiva de teoría social? Asumo que en su obra se identifican algunas pistas que lo acercan al materialismo histórico bordeando la teoría social crítica, al lado de teóricos posmodernistas como Foucault, Lyotard, Braudillard, Derrida, entre otros.

McLaren sostiene la tesis de que la explotación de clase en las sociedades capitalistas ocupa un estratégico lugar central en la organización de las variadas actividades de los seres humanos, incluyendo sus sistemas de símbolos y signos. Afirma que el sistema de mercado se está aplicando a la propia democracia y su ley abstracta pisotea las determinaciones concretas anulando las luchas por nuevas libertades.

En la perspectiva que hoy compartimos, se puede inferir entonces que la práctica educativa está determinada por procesos que son dialógica y simultáneamente económicos, políticos e ideológicos, tal como habían apuntado los teóricos sociales de la Escuela de Frankfurt, Gramsci, Althousser, Rosa Luxemburgo, Karel Kosik, Georgy Lúkacs, Frantz Fannon, Agnes Héller, Pierre Bordieu, Henri Giroux, Michael Apple o el mismo Paulo Freire.

McLaren propone ligar la teoría educativa a un proyecto político que pueda enfrentar la ofensiva de la globalización, en particular, la globalización del capital.

En torno a su perspectiva de análisis McLaren dice “la obra de Marx me posibilita explorar con menos restricciones teóricas, con un mayor detalle capilar, y con más bagaje socioanalítico, la complejidad dinámica de la totalidad social. El marxismo le provee de las herramientas conceptuales necesarias para navegar entre la Scila del positivismo y el Caribdis del relativismo. También provee un enfoque de la praxis que, en estos tiempos histórico-mundiales de la época del dominio trascendental del capital y la reformulación de las formas del imperialismo-capitalismo global, es fundamentalmente necesario.

Algunas lecciones mínimas que podemos aprender de la obra de McLaren:

No olvidar cómo la clase social opera en nuestra vida cotidiana.

El capital nos conduce contra nosotros mismos.

La tensión central está entre trabajo y capital

Ante una política de cultura predatoria conservadora asumir una política de resistencia.

Su discurso previene de los excesos de la pareja conyugal de la globalización y el neoliberalismo que atenta contra los programas sociales, que legitima el control de la vida social por los intereses privados; que entroniza una política pública neomercantilista; que deifica las concesiones a las corporaciones trasnacionales; que subordina reproducción social a reproducción de capital.

McLaren se ubica dentro de la pedagogía crítica en el sentido de una forma de lucha dentro y contra las normas sociales y las fuerzas que estructuran el proceso de educación. Busca develar las dimensiones explotadoras, sexistas, racistas y homofóbicas de la sociedad capitalista contemporánea.

La pedagogía revolucionaria alude a tomar parte activa en una revolución social total, una en que la acción y el conocimiento estén fundidos indeleblemente, tanto que el objeto de conocimiento es conformado por el acto mismo de ser contemplado.

Asume que el desafío más importante para los investigadores educativos es ver más allá del coro de invisibilidades que nos envuelven, y para identificar cómo los reclamos actuales por establecer la democracia son poco más que políticas domésticas.

Para los docentes en proceso de formación continua, parafraseando a Bertolt Brecht os rogamos que bajo lo familiar descubráis lo insólito: el teatro colectivo, el salario surrealista, el recurso de la retórica, la publicidad a la Goebbels, el postfascismo reencarnado como desmovilización política, integración forzada, divisionismo intrasindical, la primacía de la creencia sobre la razón y el arte de dominio público de joderse entre jodidos.

La compra de conciencias, el cultivo del ego docente por todos los medios y todas la metáforas o en contraparte la satanización de su accionar. La concepción del ser maestro, enmascarada de adjetivos grandilocuentes, disfraces, maquillaje, la construcción del laberinto…

Deformación de la identidad donde subyace la instauración del individualismo sobre el equipo, competencia sobre emulación, autonomía sobre colaboración, aislamiento sobre solidaridad, cotidianeidad sobre trascendencia, alienación sobre pensamiento crítico.

Ojalá las cosas llamadas habituales os inquieten.

¿Cómo ha de responder el magisterio a las demandas sociales de un país objeto de deseo de inversionistas extranjeros? ¿en un país donde se resiste débilmente al canto de las sirenas de los reformistas estructurales?

En una perspectiva de globalización económica no optativa, en la era del imperio, la educación a la Walden dos o utopía skinneriana que algunos avisoran para este tierno milenio: enciclopedia, computadora, televisión , video, telemática; modalidades a distancia, autodidactismo, formación en línea, enseñanza personalizada, calidad total, pedagogía del dominio, desarrollo de habilidades de pensamiento, pensamiento lateral, programación neurolingüística, desarrollo humano y otras novedades se habrá de redimensionar y reconceptualizar la función docente.

Ante una lógica de innovación pedagógica y co-flagelación de la profesión docente es imperativo saber pensar, saber hacer y saber movilizarse políticamente como contrapartida al proyecto de extinción, al proyecto de alienación.

La pedagogía de la esperanza implica la superación de la concepción inmovilista del profesor como artesano-operario, legitimador institucional del discurso liberal de educación de las elites y deseducación de las masas; la superación de la perspectiva técnica antihumanista.

En estos días de fines de octubre, de aumento de los precios del petróleo, de ganancias en la bolsa de valores, del cambio de horario en México, de tiempos fríos de naciente otoño; en este momento en el cual nuestros vecinos del país del Norte preparan su fiesta de Halloween —perdón, las elecciones presidenciales— poniendo su altar en honor de las víctimas civiles de Irak, la presencia de Peter McLaren nos invita a los oyentes, educadores los más, a leer sus textos; a que a través de la lectura crítica discutamos los temas básicos del proyecto educativo del ser y hacer docentes, temas sin cuya interpretación y comprensión las metodologías de investigación, los métodos didácticos, técnicas de enseñanza posmodernos, insumos y tecnologías de punta caen en terreno estéril.

Compartimos el planteamiento del autor cuando afirma que el educador crítico aprueba teorías que son, ante todo, dialécticas. En el entendido que la teoría dialéctica intenta desechar las historias y las relaciones de los significados y apariencias aceptados, trazando interacciones desde el contexto a la parte, desde el sistema interno al hecho.

Para finalizar, sólo agradecer al conferencista magistral y a ustedes agradecer su escucha paciente. Nuestro proceso de formación está en potencia, bienvenido este pensamiento divergente, el proceso de asimilación está en espera…

Gracias.

Rubén Zataráin Mendoza

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